Ha llegado marzo, trayendo consigo los primeros indicios de la primavera por todo Japón. A medida que el año fiscal llega a su fin [en Japón], es probable que muchos de nosotros estemos ocupados preparándonos para nuevos comienzos, tanto física como mentalmente. Cuando todo a nuestro alrededor empieza a moverse a un ritmo frenético, es fácil que nuestra mente pierda la calma y la serenidad.
Por lo general, cuando nos decimos a nosotros mismos «calma», puede que nos venga a la mente un estado de contención de las actividades o de permanecer quietos sin movernos. Sin embargo, la «calma» que se enseña en el Shinshin Toitsu Aikido no significa simplemente la ausencia de movimiento.
¿Recuerdas las peonzas con las que jugabas de niño?
Cuando gira con fuerza, una peonza parece perfectamente inmóvil desde la distancia una vez que su centro se estabiliza. Sin embargo, por dentro está llena de energía. Si su rotación se debilita, la peonza comienza a tambalearse inestablemente, cayéndose fácilmente ante el más mínimo impacto externo.
En otras palabras, esa «quietud» no se refiere a un estado sin vida, inmóvil. Cuando el centro está establecido, la energía permanece estable. Koichi Tohei sensei explicó que este estado es «la quietud en la cúspide del movimiento».Apliquemos esto a nuestra mente. Cuando la mente parece estar en quietud, en realidad hay dos estados que son cualitativamente diferentes.
Uno es un estado de «congelación» mental. Cuando nos enfrentamos a un problema inesperado y nuestra mente se bloquea, nuestro campo de visión se estrecha y perdemos la capacidad de comprender la situación que nos rodea. Es un estado en el que nuestra energía no se utiliza y se estanca. En este estado, estamos a merced de las influencias externas y somos incapaces de responder adecuadamente.
El otro es el estado de «quietud» mental por el que debemos esforzarnos. Se refiere a un estado de estar lleno de energía, pero manteniendo una estabilidad inquebrantable, como una peonza que gira rápidamente. Al calmar nuestra mente en el Punto Único del bajo abdomen y mantener nuestro centro, podemos responder con calma sin importar lo frenéticamente que se mueva el
mundo a nuestro alrededor.
Lo importante aquí es que un estado de quietud no significa volverse menos sensible. De hecho, es todo lo contrario. Cuanto más se aquieta la mente, más sensibles nos volvemos, lo que nos permite captar la situación circundante con mayor precisión.
Cuando la superficie del agua está tan tranquila y quieta como un espejo, la luna en el cielo y los pájaros en las ramas se reflejan claramente tal y como son. Si la superficie del agua está ondulada, la imagen reflejada se distorsionará. Solo cuando nuestras mentes estántranquilas podemos captar la verdadera esencia de las cosas.
No hay necesidad de reprimir nuestras emociones a la fuerza. Si calmamos nuestra mente en el Punto Único del bajo abdomen, incluso cuando surjan grandes olas, volveremos naturalmente a nuestro estado de calma original. Solo entonces seremos capaces de afrontar situaciones importantes sin perder la compostura y aprovechar al máximo nuestras capacidades. Por muy ajetreados que sean nuestros días, podemos mantener una sensación de calma en Nuestro interior. Podemos desarrollar una profunda sensibilidad sin dejarnos llevar por las olas de las emociones. El antiguo dicho «Bo-chu, kan ari» («Hay tiempo libre incluso en medio del ajetreo» = Incluso cuando estamos ocupados, podemos encontrar un momento de calma) significa algo más que simplemente sacar tiempo en medio del ajetreo. La verdadera «calma» es un estado rebosante de energía.
Traducido por: Antonio Tomas
Editado por : Rafael Gandia
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Artículo original en japonés: 落ち着き (Ochitsuki)
1 de marzo de 2026
https://shinichitohei.com/japanese/01-%e3%82%b3%e3%83%a9%e3%83%a0/36784/

