Flexibilidad

No solo en el mundo de los negocios o del deporte, sino también en nuestra vida cotidiana, se espera de nosotros que tengamos «flexibilidad» para responder a la presión y al estrés con capacidad de adaptación, en lugar de con rigidez. Con ese fin, creo que muchos de nosotros intentamos cultivar un «núcleo inquebrantable» en nuestro interior. Sin embargo, aquí se esconde un escollo inesperado. Cuando intentamos crear ese «núcleo» de forma intencionada, podemos confundir el permanecer «inquebrantables» con intentar «no movernos», lo que provoca que tanto nuestra mente como nuestro cuerpo se bloqueen.

Pensemos en lo que ocurre al caminar por una carretera mojada y resbaladiza. Por miedo a perder el equilibrio, tensamos inconscientemente nuestra mente y, como consecuencia, nuestro cuerpo se entumece. Cuanto más tensamos la mente y el cuerpo, menos capaces somos de responder a los cambios sutiles en la superficie de la carretera y más fácil nos resulta perder el equilibrio.

Intentar mantenernos rígidos nos hace, en realidad, más vulnerables a las influencias externas. Presionar inconscientemente la parte inferior del cuerpo hacia abajo (contra el suelo) es un claro indicio de esta rigidez.

Por otro lado, limitarse a dejar que los músculos se aflojen conduce a un estado de colapso en el que no podemos ejercer la fuerza necesaria para caminar. Lo que buscamos es la «relajación adecuada», que no es ni rigidez ni colapso. Se trata de un estado en el que no existe tensión innecesaria en ninguna parte del cuerpo ni de la mente. Muchos enfoques orientados a la relajación intentan modificar el «estado físico» del cuerpo. Si bien estos métodos pueden tener un efecto sintomático, mantener un estado de relajación incluso en situaciones estresantes o de gran presión requiere un cambio en el «estado de nuestra mente», de acuerdo con el principio de que «la mente mueve el cuerpo».

Solo cuando se libera la tensión de nuestra mente, podemos experimentar la postura más equilibrada; es decir, el estado más natural conocido como «Toitsutai» (cuerpo unificado), en el que todo nuestro cuerpo se convierte en uno. Establecer esta base sólida es el verdadero «estado inquebrantable».

La pregunta es: ¿cómo podemos liberar esta tensión de nuestra mente?

«. Al calmar y concentrar la mente en el Punto Uno situado en la parte inferior del abdomen» (mantener el Punto Uno). Dado que el Punto Uno es un punto infinitesimalmente pequeño, resulta físicamente imposible tensarlo o endurecerlo.

Al calmar nuestra mente en el Punto Uno, en el que no podemos ejercer ninguna tensión, podemos responder con flexibilidad a las influencias externas sin tensar ni endurecer el cuerpo ni la mente.

Esta flexibilidad también es importante en las relaciones cotidianas. Cuando mantenemos una conversación con alguien, ¿ hay momentos en los que nos ponemos a la defensiva, decididos a demostrar que tenemos razón y deseando realmente que la otra persona comprenda nuestro punto de vista?

Cuando eso ocurre, nuestra mente y nuestro cuerpo se ponen rígidos al instante, ¡y empezamos a reaccionar de forma exagerada incluso ante la más mínima cosa que la otra persona dice o hace!

Sin embargo, si mantenemos la calma y centramos nuestra mente en el Punto Único situado en la parte inferior del abdomen, podremos conservar la serenidad y la apertura necesarias para ver las cosas desde la perspectiva de la otra persona y, de este modo, responder con flexibilidad. Si nos esforzamos demasiado por «crear un centro» en nuestro interior, podemos acabar obsesionándonos con él y volviéndonos rígidos o incluso obstinados.

Al calmar primero nuestra mente y concentrarla en el «Punto Único» de la parte inferior del abdomen, y al liberar la tensión innecesaria, podemos establecer esta base inquebrantable.

Recientemente, asistí a un recital de la pianista Shiori Kuwahara. El sonido era increíblemente potente y exquisitamente delicado.

Me sentí cautivado por la elegancia con la que se enfrentaba a las teclas del piano y por la postura estable que lo sustentaba. El hecho de que la «potencia» y la «delicadeza», que a primera vista parecen polos opuestos, pudieran coexistir de forma tan hermosa se debía a su base sólida como una roca. En otras palabras, fueron su postura y su mera presencia las que sirvieron de base fundamental, permitiéndole encarnar la verdadera flexibilidad.

Al igual que un sauce que hunde profundamente sus raíces en la tierra y se mueve con gracia al compás del viento, cultivemos la flexibilidad necesaria para aceptar cualquier cambio, asentando día a día una base sólida.

Editado : R. Gandia
Traducido por: Antonio Tomas
Ki Society Valencia
https://kisociety.es/

Original en japonés: しなやかさ (Shinayakasa)
June 1, 2026 
https://shinichitohei.com/japanese/01-%e3%82%b3%e3%83%a9%e3%83%a0/36784/

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