Sobre escribir

Hay cosas [en nuestras vidas] que se convierten en hábitos arraigados. Por ejemplo, beber alcohol y fumar cigarrillos. Aunque queramos dejarlo, puede resultar muy difícil. Si intentamos obligarnos a dejarlo, nos generará mucho estrés y no durará.

Dado que los hábitos se forman a lo largo de muchos años, el simple hecho de cambiar nuestra forma de pensar o intentar dejarlo de repente no conducirá a un cambio real. En lugar de intentar dejar nuestros hábitos actuales, es mejor desarrollar otros nuevos. Como resultado, esto conducirá a un cambio en nuestros hábitos.

Lo mismo ocurre cuando se adquiere una técnica mediante la práctica del aikido. Lo importante no es «intentar no tensarse» para realizar la técnica, sino «ejecutarla de forma relajada» repetidamente hasta que se convierta en un hábito. La clave es «sobrescribir» nuestra forma anterior de hacerlo con una nueva, y esa es la forma más rápida y eficaz de adquirirla.

Esta vez, he decidido dejar de beber el alcohol que consumía todos los días sin falta. No es por ningún problema de salud, sino porque quería experimentar con el cambio de mis hábitos. Si me ponía en un estado mental reprimido, como «no debo beber», sabía que en pocos días me estresaría y acabaría volviendo a beber.

El pasado mes de junio visité la ciudad de Hida, en la prefectura de Gifu. La ciudad de Hida es una tierra rica en naturaleza, con bosques que cubren más del 90 % de su superficie. Allí crecen más de 245 variedades de hierbas medicinales, y se dice que los habitantes de los pueblos de montaña llevan mucho tiempo recolectando hierbas silvestres de los campos y bosques, incorporando de forma natural sus propiedades curativas a la vida cotidiana. Mientras estuve allí, probé una taza de té de hierbas y me gustó tanto que decidí que, cada vez que me apeteciera beber, tomaría té de hierbas en su lugar. En otras palabras, sustituí el acto de «beber alcohol» por el de «beber té de hierbas».

También me propuse mantener el alcohol fuera de mi vista. La incomodidad solo duró los tres primeros días. Al cabo de tres semanas, no beber alcohol ya se había convertido en un hábito y, ahora, tres meses después, se ha convertido en la norma para mí. En las reuniones sociales, puede que siga tomando un pequeño sorbo para brindar, pero ya no siento ningún deseo de beber por mi cuenta.

Una vez que nuestro Ki se pone en marcha, es difícil detenerlo. Sin embargo, es posible respetar el flujo del Ki y guiarlo en la dirección que debe seguir. ¡Parece que estemos hablando de la práctica del Shinshin Toitsu Aikido! Mi experimento fue un gran éxito y, como beneficio adicional, ¡también me llevó a una pérdida de peso significativa!

Según mi experiencia, los periodos que vienen con el número «tres» son importantes para que algo se arraigue en nuestro cuerpo; por ejemplo, tres días, tres semanas, tres meses y tres años. Cuando conocemos a alguien por primera vez, el momento, el lugar y el contenido de la conversación permanecen vivos en nuestra memoria. La segunda vez, no permanecen tan claramente. A partir de la tercera vez, a menos que ocurra algo especial, apenas permanecen. Parece que el número «tres» está relacionado con acostumbrarse o habituarse a algo.

Muchas cosas suceden en nuestras vidas. Cuando ocurre algo difícil, puede parecer que ese momento durará para siempre. Sin embargo, la mayoría de las veces nos adaptamos gradualmente a la situación y, con el tiempo, se resuelve.

Primero, nos fijamos como objetivo tres días. Una vez superados, nos fijamos como objetivo tres semanas y, luego, tres meses. Al hacerlo, podemos superar las dificultades. No es solo un período para que algo se arraigue en el cuerpo, sino también un período de tiempo necesario para que nuestra mente lo acepte.

Traducido por R Gandia
Editado por Antonio Tomas
Ki Society Valencia https://kisociety.es

Original article in Japanese: 上書きする (Uwagaki Suru)
September 1, 2025 
https://shinichitohei.com/japanese/01-%e3%82%b3%e3%83%a9%e3%83%a0/36784/

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